Hipócrates fue el primero en tratarla como enfermedad médica y no como castigo divino. La llamó melancolía — literalmente "bilis negra" — y la explicó dentro de su teoría de los cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Un exceso de esta última, producida en el bazo, generaba tristeza, aversión a la comida, insomnio, irritabilidad.
Lo único que cambió fue el nombre del culpable: del bazo pasamos al cerebro.
Con esto se puede constatar algo incómodo: la enfermedad no ha cambiado a través de los años. Lo único que cambió fue el nombre del culpable — del bazo pasamos al cerebro — pero el cuadro clínico que describió un médico griego hace dos mil quinientos años sigue siendo, en esencia, el mismo que ves hoy en consulta.
La depresión es una enfermedad física, y es la más común de todas. Alrededor del 30% de la población va a presentar algún tipo de cuadro depresivo a lo largo de su vida. No es rareza, es estadística de bolsillo: casi uno de cada tres.